El ciclo cafetero, en apogeo

Foto: Chris Jones/INDYCAR Media

Para ser una categoría estadounidense, el “boom” de los países latinoamericanos en la IndyCar en los últimos 20 años es algo tan innegable como legítimo.

A lo largo de más de 100 años de automovilismo en Estados Unidos, diversas naciones han tenido su etapa de “apogeo” o supremacía sobre los organismos existentes en este lapso.
Paralelo al desarrollo del deporte motor como tal, marcas europeas ganaron 5 de las primeras 8 ediciones de las “500 Millas de Indianápolis” y, aunque no hubo campeonatos como tal en algunos de esos años, en parte por las Guerras Mundiales o por los cambios de líderes, siempre hubo personajes e íconos de la industria externos que dejaron huella.
Podemos hablar de los Duesenberg, los Offenhauser y los Eagle que dominaron en la posguerra y la época dorada, pero no podríamos olvidar el Lotus 38 de Jim Clark, inglés, que revolucionó el mundo del deporte, seguido por el Lola, también de origen inglés, con el T90 y Graham Hill.
De hecho, podemos decir que esa herencia se ve con los autos actuales: los Dallara, bien que mal, son referentes en cuanto a la construcción de chassis no sólo en Indy, sino en muchas series a lo largo del orbe.
No obstante, desde que Emerson Fittipaldi y Roberto José Guerrero debutaron en CART y en las “500 Millas de Indianapolis” en 1984, el automovilismo de América Latina inició un camino que, hasta hoy, continúa en soberano ascenso.
Para no ser injustos, México fue el primero de los países en tener representantes en Estados Unidos; Héctor Alonso Rebaque, Josele Garza, Bernard y Michel Jourdain Sr., aunque de forma esporádica, estuvieron presentes a lo largo de los años 80, cuando para algunos de ellos el sueño de la Formula Uno quedó en el pasado. 
De hecho, algunos recuerdan que Rebaque ganó el primer evento en Elkhart Lake, y todo esto fue parte para que Fernández, Jourdain Jr., Domínguez y todos los que pasaron, tanto por la Indy Lights y Formula Atlantic como por la CART/IRL/IndyCar, forjaran en su momento una alternativa a la F-1 y para el deporte azteca. Dicha opción prosigue con Gutiérrez, O’Ward y Toledano, quienes dejaron Europa para mirar el sueño americano.
Y así, muchos de los países del área no han dejado de conseguir adeptos con el tiempo: Perú con Koechlin, Chile con Salazar, Donoso y Scuncio, Uruguay con “Gonchi” y Urrutia, Argentina con Fontana y Guerrieri. Los patrocinios ayudan, por eso hay que ver lo que hizo la tabacalera Player’s en Canadá por más de 10 años.
Pero Brasil y Colombia se llevan las palmas. En el caso del primero, gracias a Emerson Fittipaldi y sin dejar de lado a Raul Boesel, la enorme generación de pilotos que sobresalió en las últimas dos décadas y que llenó las gradas en múltiples ocasiones, ya sea en CART o en IndyCar. Uno de ellos sigue luchando para igualar el récord histórico en “la carrera más famosa del mundo”.
Ahora es el ciclo cafetero. Por primera vez, cinco bogotanos tomaron la bandera verde en el Gran Premio de Indianapolis, aunque se supone que esto debió ocurrir el mes pasado en Long Beach, y lo volverán a hacer para las clásicas “500 Millas”.

Liderados por un viajero que ha ganado en toda categoría en la que ha participado, seguido de dos veteranos en equipos de gran calibre, y los otros dos quienes aran su propio camino; aunque no es lo que alguna vez lograron los brasileños y se queda a un pasito de lo logrado por los mexicanos, deja mucho qué pensar.

Foto: Chris Owens/INDYCAR Media

Imagínense si Piedrahita tiene un golpe de suerte en la Indy Lights, si Tatiana Calderón no hubiera dejado la Star Mazda de ese tiempo a favor del sueño europeo, o si Oscar Tunjo y Julián Leal dan el salto a Norteamérica. Potencial en todo el mundo, hay. El 1-2-3 en Houston lo respalda.

Indudablemente, se puede decir que Colombia está en su momento de apogeo. Sólo es cuestión de seguir aprovechándolo, y quién sabe, en un futuro no muy lejano podríamos ver a esta serie, tan bondadosa con todos nosotros en cierto tiempo, de nuevo al sur del continente. Que así sea.

Por Eduardo Olmos (@EOlmos)

Datos:
– Carreras con mayor participación de brasileños en Indy cars:
15 de mayo de 1999- Río 400 de CART (estuvieron 10: Gil de Ferran, Helio Castroneves, Christian Fittipaldi, Cristiano da Matta, Mauricio Gugelmin, Roberto Moreno, Tony Kanaan, Gualter Salles, Tarso Marques y Luiz García Jr.).

11 de marzo de 2001- Gran Premio de Monterrey de CART (aparecieron 10: De Ferran, Castroneves, Fittipaldi, Da Matta, Gugelmin, Moreno, Kanaan, García Jr., Bruno Junqueira y Max Wilson). 

– Carrera con mayor participación de mexicano en Indy cars: 12 de octubre de 2003- Gran Premio de México de Champ Car (estuvieron 6: Adrián Fernández, Michel Jourdain Jr., Mario Domínguez, Luis Miguel “Chapulín” Díaz, Rodolfo Martínez Lavín y Roberto González). 

– Carrera con mayor participación de colombianos en Indy cars: 9 de mayo de 2015- Gran Premio de Indianapolis (corren 5: Juan Pablo Montoya, Sebastián Saavedra, Carlos Muñoz, Carlos Huertas y Gabby Chaves).

2 comentarios en “El ciclo cafetero, en apogeo”

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