Ryan Hunter-Reay celebró su tercera victoria consecutiva de la temporada de la IZOD IndyCar Series el día de ayer. Fue un día redondo para él y su equipo, Andretti Autosport, ya que por primera vez desde el 26 de abril de 2009, uno de sus pilotos toma el liderato del campeonato del campeonato.
Pero no ha sido un camino fácil para el texano en los últimos cuatro años: Quedarse sin asiento, sufrir por patrocinios, resultados polémicos, entre otros, es lo que ha tenido que pasar para llegar al punto en el que se encuentra hoy en día. Gracias a su perseverancia, el trabajo constante y la concentración, Hunter-Reay le ha devuelto al campeonato estadounidense la esperanza de ver a un estadounidense coronándose por primera vez desde 2006, cuando Sam Hornish Jr. obtuvo su tricampeonato.
No sólo fue la última vez que un «local» ganaba el título, sino que desde ese día (10 de septiembre) nunca se volvió a ver a un americano liderar el campeonato, hasta ayer. Sin contar su época en Champ Car, desde finales de 2008, su carrera se estancó cuando Rahal Letterman cerró temporalmente sus puertas y manejó para Tony George y AJ Foyt en 2009, obteniendo sólo dos Top 5.
«Sabía que no sería una solución manejar para ellos», declaraba en 2010, año en el que llegaría, quizá, la mejor oportunidad de su carrera: Manejar para Andretti Autosport, y con esto, también llegaría un elemento importante para el éxito a largo plazo: Estabilidad.
Hunter-Reay retomó la ruta del éxito, ganando en Long Beach y llegando en séptimo lugar en el campeonato, superando la crisis interna que existía en todo el equipo. La primera mitad de 2011 no fue la mejor, debido a la misma situación: Choques en St. Petersburg, Barber y Milwaukee, y más problemas en Brasil y Long Beach lo eliminaron de la pelea por el título muy temprano. La cereza del pastel: Correr para Foyt en Indy 500, ya que su auto principal no clasificó.
Desde ahí, la temporada fue de las más constantes, al obtener Top 10 en el resto de la temporada, menos en una carrera, entre ellas la victoria polémica en Loudon. Este año empezó de forma regular, ya que su motor falló en Indy y Texas, pero sus tres victorias psoteriores han demostrado que puede ser favorito para pelear el título con Will Power, Scott Dixon y compañía. Además, un ingrediente importante es la confianza que Michael Andretti le ha dado, ya que desde este año es su estratega, lo cual le da más experiencia.
«Tener la oportunidad de ganar en un equipo de punta y pelear por el título es muy especial para mí. Es bueno darse cuenta que estamos en esta posición y que éste era el objetivo, pero ahora debemos mantener la performance. Vencer a Will, Dario y a los otros será muy dificil de aquí al final del año», dijo ayer. Hasta ahora, Ryan es el segundo piloto de Andretti Autosport que obtiene tres victorias consecutivas (el otro fue Dan Wheldon en 2005), y el primer americano desde 2006 en ganar este número de pruebas al hilo (AJ Allmendinger ganó en Portland, Cleveland y Toronto en Champ Car).
Ha sido una de las revelaciones más importantes de lo que va de 2012, y probablemente es lo que necesitaba el campeonato: tras varios años, un estadounidense tiene de nuevo la posibilidad legítima de ser el campeón de la categoría norteamericana, entre varios de los corredores más versátiles del mundo.
