Indy 500: Puede que las cosas no sean como parecen rumbo a la carrera (FOTO: Paul Hurley/IMS Photo)
El último día de prácticas previo a la carrera más emblemática de la IndyCar es el punto donde se tendría que finalizar cualquier duda respecto a la puesta a punto de los autos.
Pero éste no ha sido el caso para todos en el llamado Carb Day de ayer viernes en el Indianapolis Motor Speedway.
Conor Daly, quien partirá desde la tercera línea este domingo, esperaba rodar después de la práctica del día lunes para afinar detalles, ya que tuvieron que cambiar el suelo del auto, porque el que montaban se dañó por pisar unos restos en pista durante el accidente de Alexander Rossi, Pato O’Ward y Romain Grosjean.
«Si mirabas el suelo, se veía como si hubiera corrido sobre un hacha y fuera hacia abajo en el lado derecho de la ala inferior», declaró Daly el jueves en la sala de medios.
«Afortunadamente se ve (el suelo) como si fuera completamente nuevo, lo que es genial. Creo que descubriremos mañana si se siente igual»
Desde los primeros minutos de la práctica final, el auto 23 de Dreyer & Reinbold Racing se colocaba cuarto entre los autos más veloces, pero las sensaciones fueron lejos de ser ideales.
En la radio, el piloto norteamericano se quejaba de fuertes vibraciones lo que obligó a detenerse a modificar el carro y volver a pista unos minutos más tarde. Las quejas continuaron en la radio, al pedir cambios mecánicos para la estabilidad trasera y mencionar que la sexta marcha era muy corta.
A nivel de pista se veía un auto sólido al correr en tráfico, sin perder posiciones fácilmente y siguiendo el ritmo del pelotón en el que se encontraba, incluso reportó en radio: «esto es, con diferencia, el auto que ha estado más consistente».
No fue un cierre satisfactorio para el piloto de programa único en la Indy 500, al bajarse del auto se le vio muy frustrado al hacer el reporte con su equipo en el muro de la calle de fosos.
Daly se tomó su tiempo en relatar las sensaciones a su grupo de ingenieros e incluso hizo esperar un poco a su invitado para la carrera, el ex piloto de Formula 1, Daniel Ricciardo, que lo esperaba pacientemente detrás del puesto de control. La tabla final del día lo dejó con el cuarto mejor registro, con promedio de 226.341 millas por hora.

Esto nos sirve para ejemplificar lo complicado que es leer los resultados, pues por su parte, Nolan Siegel terminó en la posición 27 en un tiempo de 40.3728 a 222.922 millas por hora. El piloto de McLaren estuvo rodando la primera parte junto a sus compañeros de equipo y cediendo posiciones con diferentes autos.
Sin embargo esto no impidió que terminara temprano la sesión y declarara estar contento con las reacciones del auto y, aunque entre los ingenieros de los autos de la firma británica había comunicación de lo que ocurría en tiempo real, no veía una gran necesidad de modificar su carro.
Por su parte, los tres coches de Team Penske se vieron rapidísimos en cada una de sus salidas a la pista, con David Malukas y Josef Newgarden fluyendo en el tráfico, mientras que el Ganassi de Scott Dixon se mantuvo rodando en la parte posterior de los grupos e, incluso, por una parte de la práctica rodó separado de los grupos como si quisiera probar el consumo de combustible en aire limpio.
Muchas dudas de cuál será el rendimiento real el domingo de los autos de la parrilla, más es muy probable que sea una carrera llena de sorpresas en todas las partes de la grilla. Las respuestas vendrán en breve, en un par de días, en la carrera más importante del automovilismo norteamericano.
