Ericsson sigue ganando confianza tras mejora - y primera pole - con Andretti (FOTO: Travis Hinkle/IMS Photo)
Marcus Ericsson tomó como motivación la pole position que no pudo lograr en St. Petersburg para seguir fortaleciéndose mentalmente, lo cual se tradujo en la obtención del primer lugar de salida para este domingo en Arlington.
El sueco, quien no había obtenido posiciones de privilegio en su trayectoria desde 2013, perdió en la calificación de hace dos semanas ante Scott McLaughlin por margen de 20 milésimas, lo cual dejó a piloto de Andretti Global furioso consigo mismo.
Pero este sábado, con Dan Towriss (CEO de TWG Global) presente, se benefició por ser el primero en pista durante el modificado formato del Fast Six para superar a todos sus rivales y asegurar, para su 117º participación en la serie, el mejor lugar en la parrilla por primera vez.
“He trabajado muy duro este invierno para mejorar”, dijo tras la sesión.
“Es un año importante para mí, lo sé. Sentí que St. Pete ya fue un gran paso adelante y mi mejor fin de semana como piloto de Andretti, y hemos continuado así este fin de semana. Simplemente estoy ganando confianza”.
“Quiero agradecer al equipo del auto No. 28, con Ron Barhorst y el resto de los ingenieros y la gente de mi stand. Hay mucha gente nueva y están haciendo un trabajo excelente para que el coche esté dentro del rango óptimo”.
Ericsson, quien finalizó en 15º y 20º sitios en los dos campeonatos que ha disputado con Andretti Global, sabe que muchos reflectores están encima suyo, al estar en año de contrato y tener que rendir tanto como Kyle Kirkwood, la nueva referencia de la agrupación.
Sin embargo, su inicio de campaña ha estado a la altura, ya que a pesar de ser 17º en Phoenix, estuvo en la conversación por el triunfo mediante una estrategia alterna. En St. Petersburg, fue sexto en el resultado.
Además, reiteró unas declaraciones que él brindó en el invierno, en el que aseguraba que rendía mejor cuando estaba bajo presión, por lo que espera seguir con esta ruta ascendente y tener más certeza sobre su futuro.
“Estaba muy enfadado después del año pasado y de mi rendimiento, especialmente en la segunda mitad de la carrera”, describió.
“Sentía que no me reconocía como piloto. No era agresivo, perdí la confianza. Trabajé mucho durante la pretemporada, probando diferentes tipos de coches. Me subí a autos GT3 y a todo tipo de vehículos para recuperar la confianza y volver a disfrutar del manejo”.
“El equipo No. 28 que tengo este año también ha hecho un trabajo excelente, aceptando el reto y trabajando duro para que el coche esté en el rango óptimo para que pueda rendir al máximo. Creo que todas esas combinaciones han supuesto un gran avance”.
