Ericsson vuelve a sufrir desgarradora conclusión en Indy 500: "Me va a quitar el sueño un buen rato" (FOTO: IMS Photo)
Por segunda vez en tres años, Marcus Ericsson se quedó a las puertas de ganar la Indy 500 por segunda vez, aunque en esta ocasión, no hubo controversia.
Por esfuerzo tampoco quedó, desde el punto de vista del sueco, quien al arrancar la segunda mitad de la competencia ejecutó una estrategia alterna que le permitió hacer un overcut masivo sobre el grupo. Tras detenerse en la vuelta 110 y estirar lo más posible su siguiente stint, logró ascender de fuera del Top 20 al séptimo lugar antes de la última ronda de detenciones en pits.
Fue ahí cuando Ericsson dio un manotazo en la mesa y, al tener mejor condición de neumáticos y combustible, hizo un undercut que lo vio liderar la carrera a 25 vueltas de concluir.
Pero el rebase de Alex Palou con 14 giros restantes y la presencia de los autos rezagados de Devlin DeFrancesco y Louis Foster impidieron a Ericsson volver a alzarse con el triunfo.
«Lo difícil fueron esos dos autos rezagados, que creaban un aire sucio que dificultaba mucho adelantar al final», expresó.
«Pero lo frustrante fue que tenía ventaja sobre Alex y la perdí, y cuando eso pasó, él definitivamente tenía ventaja. Sí, eso es lo que necesito analizar y ver qué podría haber hecho diferente».
«Tenía esos autos lapeados por delante, y yo tenía algunas dificultades con el aire sucio. Alex me adelantó, pero pensé que no iba a intentarlo. Y eso es lo que me va a quitar el sueño un buen rato, ese momento, lo que hice y lo que no hice. Al recordarlo, me va a quitar el sueño un buen rato».
Ericsson también describió que tuvo una jornada extraña, al sufrir de sobreviraje durante la primera parte del recorrido y ser perjudicado por una mala detención antes de llegar a la vuelta del líder.
Por ello se arriesgó a hacer una estrategia alterna, la cual estuvo cerca de pagarle con una nueva victoria para Andretti Global, veinte años después de la primera, obtenida por Dan Wheldon, y la primera desde el cambio de dirección.
Pero Indianápolis es un lugar en el que sólo hay un objetivo.
«Pintaba realmente mal, pero eso es lo bueno de nosotros y del equipo 28: seguimos luchando. Nunca nos rendimos y seguimos luchando. Y eso es lo que hicimos hoy», dijo.
«Tuve algunos stints muy buenos en la segunda mitad de la carrera, donde sentí que el auto se acercaba más a mí y nos puso de nuevo en la contienda, y luego la última parada fue realmente buena, también una buena decisión de estrategia. Estoy muy orgulloso de esa remontada».
«Es horrible. Un segundo puesto es un buen resultado, pero aquí no lo es. Aquí hay que ganar».
