Robert Shwartzman está disfrutando y arropando toda la parafernalia que rodea a las «500 Millas de Indianápolis».
El ruso-israelí es el primer novato que tomará la salida desde la pole position desde 1996, pero tomó por sorpresa los titulares al hacerlo con un equipo nuevo en la categoría y en la primera vez en la que manejaba a alta velocidad en un óvalo.
A partir de ahí, Shwartzman comenzó a cumplir con todos los compromisos correspondientes, incluyendo una larga serie de entrevistas para cadenas locales y nacionales de televisión, que le dejaron poco tiempo de descanso, y la ordeña de una vaca por ser el novato más rápido de la parrilla.
Aún el jueves, el graduado de la Academia de Pilotos de Ferrari reflexionó sobre el hecho de ser condecorado de tal manera, pese a que el premio mayor está en la mesa el domingo.
«Nunca había sentido una clasificación tan buena en toda mi carrera. Yo vengo de Europa. Normalmente, la clasificación es importante, pero nunca es algo que destaque tanto. Al día siguiente vas a la carrera. Aquí parece un evento diferente», describió.
«La carrera se divide en dos fases: la clasificación y la carrera. Es único. Es el único lugar donde he visto algo así hasta ahora. Es simplemente increíble. Honestamente, el ambiente y los aficionados que vienen a ver la clasificación, a apoyar a los pilotos y a apoyarnos, es simplemente increíble, de verdad».
«Estaba muy contento y cansado a la vez de hacer tantas entrevistas y tantas preguntas. Probablemente siga haciendo bastantes más. Pero sí, esto es parte del trabajo y tengo muchas ganas».
Shwartzman, quien comenzó a correr bajo la licencia rusa y, por el conflicto bélico que estalló hace pocos años, se cambió a la israelí, ha sido ecuánime respecto a las situaciones en las dos naciones, limitándose a decir que sólo espera que llegue la paz.
Además, la camaradería que no encontró del todo en el paddock de los Grandes Premios la ha hallado en la IndyCar, tanto del público (al que ha descrito como menos juzgador) como de los pilotos, quienes le han ayudado con varios consejos.
«Yo no estaba en el garaje, pero Will Power apareció y habló con mi ingeniero, ya que éste trabajaba en Penske. Probablemente le aconsejó que la temperatura en el Top 6 en la calificación se está poniendo bastante fría, así que prepárense para un balance diferente en el auto. Habrá más agarre. Nos vino bien tener información suya», reveló.
«Estuvo Scott McLaughlin, quien también compartió algunos consejos y trucos sobre lo que ha hecho en el pasado. Muchos pilotos nos dieron su apoyo. Es algo bastante impresionante».
«Cuando estuve en Europa, parecía que todos los pilotos estaban enfrentados. Nadie hablaba ni ayudaba. Había mucha tensión entre los pilotos. Entiendo por qué. Cuando vas a la Fórmula 3 o la Fórmula 2, quieres destacar para tener la oportunidad de entrar en la Fórmula 1. Necesitas demostrar que eres especial. Por eso, la mentalidad de los pilotos era diferente».
«Aquí parece que todos se apoyan mucho más. Es más divertido. Es una competencia, pero a la vez es mucho más respetuoso, digamos. Me gusta mucho».
Shwartzman no estuvo del todo contento con el rendimiento de su auto en el Carb Day, donde terminó en el lugar 29.
Si bien buscará mantenerse lo más competitivo posible, no se olvida del principal objetivo, que es aprender de la dinámica de la competencia.
«Tendremos a dos chicos con mucha experiencia: uno que ganó dos veces y otro con muchas ganas de ganar. Con muchísimas ganas. Dos veces a punto de ganar. Sin duda, será un gran reto para mí, pero al mismo tiempo quiero aprender, quiero experimentar y quiero que todo salga bien.