La semana para Juncos Hollinger Racing ha sido de muchas emociones encontradas, pero el hecho de que Sting Ray Robb estuviera en la práctica de este viernes en Toronto hizo que el esfuerzo lo valiera todo.
El domingo pasado, tras el fin de semana de carreras de IndyCar en Iowa Speedway, el tráiler que transportaba el auto No. 77 sufrió un incendio, mismo que dejó un daño en el equipamiento y en el monoplaza del estadounidense.
Pero tal como Ricardo Juncos y su agrupación lo han demostrado con el paso de los años, la resiliencia para sobreponerse a situaciones adversas volvió a relucir.
«Fue una sobrecarga de trabajo enorme para todos en el equipo. Pero sabíamos que teníamos que trabajar, sin opciones, y que podían pasar cosas así», expresó el argentino.
«Así que, de hecho, fue bueno ver el espíritu de equipo en ese momento, cuando pasan cosas así. Estoy muy contento con ellos porque lo que vi como dueño de equipo fue increíble. ¡Enorme! La química, la ayuda mutua, en ese momento era como un solo equipo avanzando, y fue increíble verlo».
Y es que la respuesta para manejar la crisis fue inmediata. Literalmente desde que ocurrió el siniestro se puso en marcha un plan de acción en el que la escuadra mandó tres tráileres adicionales a la zona del incendio para comenzar a transportar las herramientas dañadas desde ahí hasta Speedway, Indiana, donde se ubica la sede del equipo.
A su vez, los mecánicos que trabajan de tiempo completo en los coches de Robb y de Conor Daly unieron fuerzas para reconstruir el monoplaza, que tuvo un accidente durante la carrera dominical. Éste fue un proceso que duró dos días y se completó justo a tiempo para iniciar el viaje hacia Canadá sin retrasos, por todo lo que esto implica: registro de aduana, migración, etc.
Prácticamente toda la fuerza laboral del equipo trabajó sin cesar durante lunes y martes para limpiar todo el equipamiento que aún era útil. El tráiler quemado logró salvarse, al sólo tener que sustituir una parte de la estructura interna, tal como lo cuenta el director David O’Neill, a RACER.
De cualquier modo, en principio, tomaron prestado un tráiler de Andretti Global, aunque al final utilizaron el transporte que solía servir para la operación de INDY NXT para hacer el viaje a partir del miércoles. Los mecánicos viajaron el jueves por la mañana a Canadá.
Durante todo el proceso, prácticamente todos los equipos ofrecieron su ayuda a Juncos, un gesto que valora infinitamente.
«Todos los equipos nos llamaron, me llamaron de inmediato, ofreciéndonos tráileres, equipamiento y lo que fuera. Desde Roger Penske hasta el último dueño del equipo. Luego la propia serie, Dallara, Chevy, en fin, todos. Incluso muchos aficionados, y fue realmente genial ver eso como dueño de equipo», expresó.
Robb, titular del auto No. 77, quedó impresionado por todo este esfuerzo, pero también se mostró agradecido por la manera en la que la sucesión de eventos se desarrolló.
«Honestamente, he visto cosas así que dejan a su equipo completamente fuera de combate. Pero ellos llegaron la mañana del lunes a las 8:00 a.m. y estuvieron allí hasta casi la medianoche, dejando todo como estaba. Mi auto todavía huele como si hubiera explotado una bomba de humo, pero todo está como debe estar», afirmó Robb este viernes.
“En gran parte, gracias al Departamento de Bomberos, que hizo su trabajo al recibir la llamada, al policía estatal, que hizo su trabajo al llamar a los bomberos con anticipación, y a todos los involucrados; creo que son la razón por la que estamos aquí hoy. Así que, gracias a los socorristas y, finalmente, gracias al equipo”.