La IndyCar finalmente arranca su temporada 2024, luego de que las noticias del invierno hicieran aún más eternas sus vacaciones.
Pero pocas cosas cambian si se considera el punto en el que se encontraba la categoría, sin importar su nombre, hace 15 ó 30 años. Este 11 de marzo se cumplirán 30 años del anuncio de Tony George sobre la creación de una nueva categoría de monoplazas Indy que rivalizaría con CART.
Hoy, como ha pasado en interminables ocasiones, han surgido muchas dudas sobre la efectividad en la toma de decisiones de Penske Entertainment para consolidar el futuro a mediano y largo plazo de la categoría, en especial ante el auge de la Fórmula 1 en Estados Unidos, la gran afluencia de marcas en IMSA y la hegemonía de NASCAR en el país.
Las polémicas que generaron el nuevo retraso de la introducción del componente híbrido, la salida de Texas Motor Speedway del calendario, la cancelación del proyecto de videojuego con Motorsport Games, la debacle del Gran Premio de Nashville – el único evento completamente nuevo que ingresó al calendario bajo el mando de Penske – y la negativa a internacionalizarse – aunque la suspensión del proyecto de Argentina se debió a la situación del país – fueron motivo de críticas hacia Roger Penske y su grupo de trabajo, que inician su quinta temporada al frente de la serie.
A esto se sumó la insinuación de Honda de salir de IndyCar tras la temporada 2026, citando la escalada de costos que tanto la marca como Chevrolet han cargado por la manera en la que se manejó el desarrollo del componente híbrido, sumado a la ausencia de un tercer fabricante por 12° año consecutivo.
Sin embargo, Mark Miles insistió en que si bien se han registrado alzas en los índices de audiencia, asistencia y métricas en redes sociales, el plan a largo plazo de la administración actual se ve obstaculizado por limitaciones de presupuesto.
«Roger les dirá que habla en serio y que estamos buscando formas de aumentar nuestro crecimiento de manera más dramática, pero no vamos a hacer las mismas inversiones que se podrían hacer si tuviéramos mil millones de dólares al año en ingresos por televisión”, explicó el Director Ejecutivo de Penske Entertainment en declaraciones recogidas por AP.
Y es que hubo otros temas en la opinión pública que también llamaron la atención, como la introducción de un sistema análogo al de franquicias que NASCAR tiene vigente desde 2016 y que, en un principio, incluía asegurar la participación de todos los equipos en las “500 Millas de Indianápolis”, algo que generó disgusto de un sector de aficionados; además proponía a los dueños pagar un millón de dólares por inscripción hasta 2030. Las pláticas al respecto continuarán en semanas siguientes, y aún no se tiene claridad sobre su estructura y beneficios financieros.
Para ello estableció un subcomité que, de acuerdo con IndyStar, incluye a Dan Towriss, socio de Andretti Global, a Zak Brown, jefe de McLaren, y a Jim Meyer, co-dueño de Meyer Shank Racing, con la finalidad de diseñar un sistema adecuado y de encontrar nuevas formas de hacer crecer a un deporte que, para muchos, se quedó estancado en las últimas tres décadas.
«Todos hemos estado hablando de esto por un tiempo, así que queremos resolverlo y realmente trabajar con los equipos para descubrir qué es satisfactorio y qué crea valor para ellos y para la serie”, afirmó Miles a IndyStar a finales de febrero.
Aún con esto, en plena semana rumbo al Gran Premio de St. Petersburg siguieron trascendiendo notas sobre una posible inestabilidad a nivel interno en la serie. RACER informó que, el mes pasado, la directiva de INDYCAR se reunió dos veces con un grupo de propietarios que expresaron su preocupación por el rumbo tomado.
En principio se construyó un diálogo positivo, pero Michael Andretti volvió a nublar la atmósfera al criticar la falta de inversión de Penske sobre la categoría, instándolo a venderla al menos de manera parcial.
“Hay gente dispuesta a hacerlo. Creo que hay mucha gente al margen pensando: ‘Esto es un diamante en bruto si lo haces bien’. Pero lo que se necesita es mucho dinero detrás para llevarlo a ese nivel, y si él no está dispuesto a hacerlo, creo que debería hacerse a un lado y dejar que alguien más lo compre”, dijo el viernes pasado a medios.
«Le dije: ¿Por qué no vendes parte de la serie a alguien para que use ese dinero como una participación accionaria? Aún mantienes ese control, pero tomas ese dinero e lo inviertes, pero él no quiere ningún socio”.
Chip Ganassi salió a defender la labor de su gran rival deportivo de décadas, al tiempo que el resto de los propietarios esperan que estas declaraciones no dañen los avances de comunicación con la directiva de Penske Entertainment.
Por lo pronto, la IndyCar 2024 comienza con bastante incertidumbre deportiva, ante la introducción del componente híbrido para mitad de temporada, carreras puntuables con más de un mes de separación entre marzo y abril, con una carrera que ofrecerá un millón de dólares al centro, y gran afluencia de óvalos para cerrar el torneo.
Team Penske y Chip Ganassi vuelven a partir como favoritos, pese a que la temporada 2023 tuvo 7,753 rebases en pista y la mayor cantidad de vueltas y millas completadas en una temporada en más de una década.
McLaren, Andretti Global y el resto de las estructuras buscan estrechar distancias, al tiempo que la Indy 500 tendrá hasta 15 favoritos por el triunfo, aunque en términos del campeonato, puede que aún sigan lejos de las dos escuadras poderosas.